La publicidad electoral sin controles y la Ley de Partidos Políticos.

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La publicidad electoral sin controles y la Ley de Partidos Políticos.

América Latina, cuna de prohombres que lucharon por la libertad, como Simón Bolívar, Martí y Duarte, marcha sin obstáculos hacia la construcción de democracias con límites constitucionales.

El más grande de los adelantos de los pueblos de la región fue el tránsito de regímenes totalitarios y efímeras democracias que terminaban en golpes de estados e insurrecciones militares, hacia estados sociales, democráticos y de derecho.

A pesar de las incertidumbres, en el hemisferio se ha verificado, de un tiempo para acá,  el respeto a la diversidad cultural, de las minorías étnicas y de los derechos fundamentales, así como de crear mecanismos institucionales para proteger a los ciudadanos de los excesos de la administración pública.

A pesar de treinta años de avances, América Latina no ha podido dar el salto en algunos puntos claves para la consolidación democrática, uno de esos puntos es el sistema electoral.

El sistema electoral latinoamericano es imperfecto y permisible en muchos aspectos, eso se debe a que no hemos extendido los sistemas de controles hacia ese ámbito (checks and balance), pilar fundamental para la alternancia y la estabilidad democrática.

Uno de esos entuertos de las leyes electorales de algunos países latinoamericanos es no limitar la publicidad negativa y masiva, que en la mayoría de los casos, promueven a los candidatos de los partidos oficialistas con fondos provenientes de los contribuyentes.

Algunos casos ejemplifican de manera clara nuestro planteamiento. En las elecciones presidenciales de México del año 2006, el candidato del Partido de la Revolución Democrática, López Obrador, fue víctima de una campaña negativa implementada por el partido de gobierno, que utilizó en aquella ocasión el monopolio televisivo de Televisa para manipular a la opinión pública y crear la percepción de que el candidato del principal partido de oposición sería un “peligro” una vez alcanzara la presidencia de aquel país. También se creó una atmósfera propiciada por los medios de comunicación de que el candidato del gobierno iba a ganar ampliamente las elecciones del 2006

Que decir del caso venezolano, donde el gobierno le dio todas las facilidades y relajó todos los procedimientos burocráticos para que empresarios partidarios del chavismo adquirieran el principal medio de comunicación privado afín a la oposición, me refiero al canal Globo Visión, y el velo de censura desplegado a lo largo y ancho del proceso electoral perjudicando al candidato Capriles.

Los casos recientes de las elecciones presidenciales dominicanas ilustran con claridad meridiana la falta de madurez política, y la falta de mecanismos institucionales para poder realizar elecciones donde haya un equilibrio justo en la participación electoral entre los candidatos de la oposición, y los del gobierno.

Los dominicanos nos hemos acostumbrados a presenciar, tres días antes de las elecciones,  como el oficialismo ocupa el 90 por ciento de los espacios televisivos constituyendo una acción, a todas luces, descarada y propio de gobiernos que no tienen escrúpulos cuando se trata de ejercer todos los medios a su disposición para mantenerse en el poder, por eso, se hace indispensable la creación de una Ley de Partidos Políticos y  de Garantías Electorales que reglamente la propaganda publicitaria política, de manera, y como en otros países, se establezcan reglas claras de equidad en la participación electoral.

No es posible que el partido de gobierno de turno utilice fondos públicos, fondos que pagamos todos mediante la contribución por medio de los tributos, para aplastar e imponerse en las elecciones, cuando ese tipo de comportamiento es un acto inmoral, antiético, corrupto y contrario a las normas más elementales de derecho, que a su vez, crea un estado de competencia desleal en menoscabo no sólo de las agrupaciones políticas que no son del gobierno, sino de los derechos de los electores que no podrían elegir con libertad por los mensajes mentirosos y subliminales emitidos en la propaganda política

Esperamos que en esta legislatura, los dominicanos, podamos darnos una Ley de Partidos Políticos y de Garantías Electorales moderna que trace la línea de Pizarro al partido oficialista de acceder a fondos estatales para invertirlos en campañas electorales.

Víctor Horacio Mena Graveley, el autor es abogado.

Whats App: 809-309-0594

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victorhoracio@hotmail.com

Soy de una provincia del norte de República Dominicana llamada Puerto Plata y me gustaría compartir contigo conocimientos e información. Mi número de móvil es el 8093080595

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