La Independencia Dominicana no es Producto del Azar

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La Indenpendencia Dominicana no es Producto del AzarLa Independencia Dominicana no es Producto del Azar

Hoy es un día especial, el día en que conmemoramos la separación de la nación dominicana de haití.

La proeza patriótica en la que la nación dominicana se convirtió en Estado. Se debió a una serie de factores.

Efectivamente, la crisis  de los años 30 del siglo XIX,  hizo que Haití entrara en una profunda crisis social y política causada por la caída de los precios de los alimentos a nivel mundial que redujo considerablemente las exportaciones, y consecuentemente, disminuyó las recaudaciones impositivas de Haití.

La crisis económica, desde luego, trajo consigo inestabilidad política que generó un profundo descontento y malestar generalizados, no sólo de los habitantes de Haití, también de la parte española de la Isla de Santo Domingo dominada por el yugo haitiano.

El surgimiento de una pequeña y mediana burguesía compuesta por comerciantes y profesionales que se centraron en las zonas urbanas de Santo Domingo y Santiago, que nació por los años 30 del Siglo XIX, impulsó el proyecto de separación, a pesar de las contradicciones en el seno de ella: Los trinitarios defendían la idea de una República libre e independiente, mientras los afrancesados promovían el protectorado francés.

No se puede soslayar, de que la mediana y pequeña burguesía urbana de Santiago se formó producto de la expansión del comercio gracias a las relaciones comerciales que sostenía con la pequeña burguesía compuesta especialmente los productores de tabaco del Cibao. Los vendedores de tabaco vendían sus productos a los comerciantes  de Santiago, por lo que dicha relación comercial fue determinante para que los primeros se supeditaran a los segundos en la dirección política del levantamiento armado que expulsó al invasor haitiano.

Sin embargo, la pequeña burguesía rural del sur opuso resistencia a los propósitos de separación, porque al componerse, en su mayoría, de negros libertos favorecidos con la repartición de pequeñas porciones de tierras que se denominaron estancias, sentían cierto agradecimiento por Boyer que le había cedido las tierras y temían que un cambio de rumbo retrotrayera la esclavitud. Además, no tenían ningún vinculo comercial con la mediana y pequeña burguesía urbana de la capital.

Las contradicciones entre los haitianos tuvo su punto de ebullición con el derrocamiento de Boyer en el año 1843, por fuerzas liberales (La Reforma) encabezadas y dirigidas por Hérard.

La asunción de Hérard al poder desató un archipiélago de intereses que se tradujo en interminables conspiraciones propiciadas por seguidores de Boyer y liberales inconformes, razón por la que Hérard descuidó la parte española de la isla para concentrarse en repeler los conatos de golpes de estados. Esa situación fue aprovechada por los separatistas dominicanos, que con sus diferencias de fondo, en cuanto a la suerte de la parte española, aunaron esfuerzos en procura de lograr la separación.

A pesar de la dirección política de aquel formidable acontecimiento histórico que descansó en la capa social predominante en aquella época (en decadencia), los hateros, lo cierto es que 27 de febrero se sembró la semilla de un estado libre y soberano , que  20 años después ese ideario se consolidó  de manera definitiva con la Gesta Restauradora.

Víctor Mena Graveley

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victorhoracio@hotmail.com

Soy de una provincia del norte de República Dominicana llamada Puerto Plata y me gustaría compartir contigo conocimientos e información. Mi número de móvil es el 8093080595

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