Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada

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En aras de dar respuesta a una criminalidad cada día más avanzada en el ámbito tecnológico, económico y que no respeta fronteras, que además ha diversificado conductas que hace 30 años no eran concebibles en el imaginario colectivo, se hace indispensable de que los estados cooperen  unos con otros, se crucen información y creen órganos de persecución internacional para enfrentar una  delincuencia compleja y desafiante.

 

La mundialización no sólo supone el trasiego de mercancías sin las barreras arancelarias de la época del keynesianismo económico, también generó un nuevo fenómeno que consiste en la apertura y expansión del crimen organizado a escala mundial.

 

Podríamos decir, sin lugar a dudas, que la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, mejor conocido como el protocolo de Palermo, fue el primer esfuerzo de las naciones para enfrentar la globalización del crimen.

 

Este instrumento, constituye como bien señala autores como  Rafael Rebollo Vargas, “el primer tratado internacional contra el crimen organizado”.

 

Por eso, el artículo primero de dicha normativa internacional establece, que el propósito de la “convención es promover la cooperación para, prevenir y combatir más eficazmente la delincuencia organizada transnacional”.

 

El instrumento internacional plantea la estandarización  de las legislaciones internas respecto al crimen organizado.

 

También define el concepto de grupo delictivo organizado “como grupo estructurado de tres o más personas que actúen concertadamente durante cierto tiempo y con el propósito de cometer uno o más crímenes…con miras de obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico.

 

 

Otro aspecto importante que este instrumento legal del derecho internacional provee a los estados suscribientes es la aplicación de un régimen legal para perseguir el producto, las ganancias, y los beneficios de las actividades delictivas transnacionales a través del lavado de dinero, considerando dicho ilícito penal como un delito autónomo.

 

A la convención de naciones unidas contra la delincuencia organizada transnacional se le agregaron dos protocolos, que vienen a complementarlo.

 

El protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente de mujeres y niños y el protocolo contra el tráfico ilícito de inmigrantes, tierra, mar y aire.

 

Ambos protocolos ordenan a los estados suscribientes la prevención y combate de la trata de personas y tráfico ilícito de inmigrantes en un marco común de cooperación internacional.

 

 

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victorhoracio@hotmail.com

Soy de una provincia del norte de República Dominicana llamada Puerto Plata y me gustaría compartir contigo conocimientos e información. Mi número de móvil es el 8093080595

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